La princesa prometida

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Cuando te acabas de comprometer todo el tiempo del mundo es poco: iglesia, banquete, invitados, vestidos, detalles…y como no, la pedida de mano. Como bien sabéis me gusta hacer las cosas a mi aire, pero siempre teniendo en cuenta el protocolo. Tengo una amiga que me dice que tengo un alto sentido del deber: esto se DEBE hacer así, esto otro se DEBE hacer asá, bueno pues para seguir siendo yo, hoy en Tu imagen eres Tú os cuento el DEBE de la pedida de mano:

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Antes, la pedida de mano era real consistía en que el novio se presentaba en casa de la novia con el anillo y pedía permiso a la familia para casarse con ella. Entonces le daba el anillo y así se daba por comenzada la organización del gran día.

Ahora las cosas han cambiado un poquito, digamos que la pareja ha ganado en intimidad y en poder de decisión, y el novio le pide consentimiento solamente a la novia entregándole el anillo, seguramente de una forma original (vistiéndose de príncipe por ejemplo), y después se organiza la pedida con ambas familias, para que éstos se conozcan.

Ésta segunda pedida de mano se lleva a cabo en casa de la familia de la novia entre 6 y 3 meses antes de la boda, normalmente, porque en cuanto a espacio y tiempo cada uno puede elegir lo que más le convenga, tampoco es cuestión de ser excesivamente rígidos.

Es tradición que el mismo día de la pedida, por la mañana, el novio envíe un ramo de flores blancas a la novia, antiguamente era el aviso de que ésa tarde todos debían encontrarse en casa y ataviados para lo que iba a acontecer.

Si la celebración es en casa de la novia, lo más habitual es que se prepare una cena o comida tipo buffet, de pie, para que ambas familias puedan conocerse y el evento sea distendido. Lo que bajo ningún concepto puede faltar es el vino y el champagne para la hora del brindis.

Lo lógico es que ambas familias directas asistan: hermanos, cuñados, sobrinos, abuelos, padres…las pedidas de mano se caracterizan por ser un momento muy familiar e íntimo. Por supuesto no faltan las fiestas de compromiso con los amigos, pero la pedida, propiamente como pedida es sin duda un acto familiar.

El dress code o etiqueta de las pedidas de mano es de traje oscuro para los hombres y vestido de cocktail para las mujeres, se trata de un evento formal y por supuesto hay que lucir especiales.

El protocolo del acto principal viene a ser algo así: El padre del novio se dirige al padre de la novia:

Estimado Don: (nombre) en primer lugar quiero agradecerle a usted y a su familia por recibirnos a mi familia y a mi en su hogar en ésta noche tan especial para nosotros.
Como es de su conocimiento mi hijo y su hija desean contraer matrimonio, de modo que doy consentimiento a mi hijo para que formule dicha petición.

A continuación es el novio quien se dirige al padre de la novia:

Estimado señor (apellido del padre de la novia) Como bien le ha expresado mi padre, es mi deseo y el de su hija el contraer matrimonio. Como bien sabe usted, (fulanita) y yo llevamos juntos (x tiempo). Durante todo éste periodo hemos aprendido a conocernos y ha surgido entre nosotros un amor intenso que nos ha llevado a tomar la decisión de formar una nueva familia.
Puede usted estar seguro de que (fulanita) encontrará en mí el apoyo que necesita para desarrollarse plenamente como persona, mujer y madre; y que mis esfuerzos de aquí en adelante estarán orientados a lograr nuestra felicidad como pareja.
Es por ello que hemos querido convocar a nuestras familias para que nos den su consentimiento y nos acompañen en el inicio de esta nueva etapa en nuestras vidas, y estamos seguros que seguiremos contando con su invalorable apoyo para que nuestro matrimonio esté colmado de felicidad.
Por lo que, formalmente, le pido a usted y a su familia consentimiento para tomar a (fulanita) como esposa.

Después , le toca el turno al padre de la novia que deberá corresponder a lo dicho:

La familia (apellido padre-apellido madre) consiente en dicho propósito y se alegra profundamente. Propongo entonces un brindis por nuestros hijos y su felicidad.

Toda ésta “palabrería”, antiguamente era real, incluso más rocambolesca. Hoy en día se hace a modo de teatrillo, como un acto de complicidad entre los consuegros y las familias. Por supuesto las palabras son libres y cada uno puede expresarse como quiera o buenamente pueda. El protocolo en éstos casos está para marcar un patrón que luego tu ajustas a tu medida para hacerlo tuyo.

A continuación se procede al tradicional intercambio de regalos. Hoy en día el abanico de posibilidades ha crecido de modo que tiene cabida cualquier capricho, sin embargo lo tradicional es lo archiconocido: anillo de compromiso para la novia y reloj de pulsera y gemelos para el novio.

Y después nos relajamos todos, brindamos, reímos y hablamos sobre la boda y cuestiones relacionadas.

Príncipes

¡Espero que os haya gustado!

Mil gracias por leerme.

6 Comments
  • Pilar
    noviembre 3, 2014

    jeje! Me ha encantado y tomo nota! Pero tengo una duda: si el anillo de compromiso ya se lo ha regalado el novio a la novia, qué se le regala a la novia?

  • Gemma
    noviembre 3, 2014

    enhorabuenaaa por la noticia guapisimaa

  • Time for fashion
    noviembre 3, 2014

    Enhorabuena!!! Me alegro mucho!
    En cuanto a la pedida como tradición, me parece bien que algunas personas lo mantengan, es un acto bonito en sí y es una pena que se vaya perdiendo, yo personalmente no organicé nada de esto, pero sí me hubiera gustado hacer algo. Besos!

  • Paula
    noviembre 3, 2014

    jaja!después de esto!pobre de tu prometido si se salta algún paso!
    de momento lo ha hecho bastante bien no?

  • Pititotis
    noviembre 3, 2014

    Me encanta leerte cada día… Por fin encuentro a alguien con el mismo “sentido del Deber” que yo.
    Una vez más enhorabuena por el blog y por la entrada de hoy

  • Picturing my day
    noviembre 3, 2014

    Qué curioso todo! Y qué bonito! Yo no organicé nada parecido, pero seguro que nos habríamos divertido mucho. Ya nos contarás cómo sale la tuya!
    Besos, guapa!! Espero que esa racha “regular” ya se haya pasado, y si no, que sigas siempre con la sonrisa en los labios

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